Inaugurado en noviembre de 2008, el Autódromo Internacional do Algarve (AIA) acogió como primer evento la gran final del Campeonato Mundial de Superbikes de la FIM.
Como parte de un proyecto pionero, fue diseñado para ofrecer todas las instalaciones necesarias a los diferentes sectores de la industria del motor, desde fabricantes hasta equipos de competición, permitiéndoles probar, desarrollar, presentar y lanzar sus productos.